Hace una dรฉcada, el desarrollador palestino Rasheed Abueideh compartiรณ la realidad de su tierra a travรฉs de un videojuego. Hoy, regresa con un proyecto mรกs maduro, ambicioso y urgente: Dreams on a Pillow.
Hace exactamente diez aรฑos, el desarrollador palestino Rasheed Abueideh se enfrentรณ a un peculiar requerimiento por parte de Apple: debรญan retirar su tรญtulo Liyla and The Shadows of War de la categorรญa “Juegos” en la App Store por su contenido polรญtico. La justificaciรณn de Apple era inusual: argumentaron que el juego serรญa mรกs apropiado para las secciones de Noticias o Referencias. Ademรกs, le pidieron que eliminara cualquier menciรณn a que se trataba de un juego en sus materiales promocionales. Sin embargo, tras la controversia generada, Apple reconsiderรณ su postura y una semana despuรฉs el juego volviรณ a estar disponible en la categorรญa correcta, donde aรบn se puede descargar de forma gratuita. Tambiรฉn estรก disponible en Google Play e Itch.io.
Una dรฉcada despuรฉs, Rasheed Abueideh continรบa su misiรณn de contar la historia de su paรญs a travรฉs de los videojuegos. Actualmente, estรก buscando financiaciรณn para Dreams on a Pillow mediante una campaรฑa de crowdfunding.
Dado que Palestina no es reconocida en las principales plataformas de micromecenazgo como Kickstarter o IndieGoGo, el desarrollador palestino ha recurrido a LaunchGood, una plataforma alternativa creada para apoyar a creadores musulmanes. Tras una exitosa campaรฑa inicial el aรฑo pasado para la preproducciรณn, ahora buscan fondos para el desarrollo, con un objetivo que parece ambicioso.
Su primer juego, Liyla and The Shadows of War, era un modesto juego de plataformas 2D de apenas quince minutos con grรกficos en blanco y negro. Comienza con la advertencia “basado en hechos reales”, inspirรกndose en el bombardeo de Gaza de 2014. Incluye breves diรกlogos en texto entre la niรฑa protagonista y su padre, quienes intentan huir. Al finalizar, se informa sobre el nรบmero de palestinos asesinados en esa fase del conflicto con Israel y los edificios e instalaciones destruidos. El juego recibiรณ numerosos premios en festivales internacionales, y su creador fue invitado a la GDC al aรฑo siguiente para compartir su experiencia en una charla.
Politizar el Videojuego
Su nuevo proyecto, Dreams on a Pillow, es considerablemente mรกs ambicioso. Busca narrar la Nakba, el “Dรญa de la Catรกstrofe”, que los palestinos conmemoran por su expulsiรณn del paรญs tras la creaciรณn del Estado de Israel en 1948. Abordar un acontecimiento histรณrico de tal magnitud es un desafรญo, como explica el propio desarrollador: “Es complejo porque estรกs profundizando en todas esas historias ocultas y tratando de sacarlas a la luz. Lo mรกs difรญcil es que todavรญa lo estamos viviendo. No es como una historia en la que piensas, de la que aprendes y luego la dejas atrรกs. Sigue ocurriendo.” El proceso de desarrollo implica una exhaustiva documentaciรณn a travรฉs de noticias, fotografรญas y grabaciones reales, asรญ como testimonios de quienes vivieron ese evento.
Esta historia ha estado presente en su mente durante aรฑos, pero el actual conflicto iniciado tras los atentados del 7 de octubre de 2023 lo impulsรณ a abordarla en el medio que mejor conoce. “El videojuego tiene un aspecto รบnico, que es la interacciรณn con la audiencia; no estรกs solo mirando, eres parte de la historia y tomas decisiones, y ves las consecuencias de esas decisiones”, reflexiona. “Eso convierte al jugador en una parte activa del juego y sin รฉl, el juego no avanza. No es como una pelรญcula u otra cosa. Asรญ que, al existir esa sensaciรณn, le da mรกs significado emocional. La interacciรณn lo convierte en la mejor forma de evocar emociones”.
Ya en su charla de la GDC, Abueideh defendiรณ el potencial interactivo de los videojuegos: “El videojuego es el mejor medio para compartir sentimientos y experiencias”. Si cรณmics como Persรฉpolis o la obra de Joe Sacco han servido para ilustrar la realidad de paรญses รกrabes en conflicto, y Vals con Bashir lo hizo en la animaciรณn, o 1979 Revolution: Black Friday en los videojuegos, ยฟpor quรฉ no permitir que las voces palestinas aporten su perspectiva a un conflicto enquistado y omnipresente en los medios?
Sin embargo, la industria del videojuego a menudo prefiere mantenerse al margen de sucesos reales, anclada en fantasรญas escapistas. Parte de la prensa y el pรบblico critican la supuesta politizaciรณn de los juegos, ignorando que sagas como Battlefield, Red Dead Redemption o The Division tambiรฉn tienen un componente polรญtico. Recientemente se supo de la presiรณn de Activision a sus desarrolladores para crear un Call of Duty sobre una invasiรณn iranรญ de Israel, propuesta que el estudio rechazรณ. “Cuando alguien quiere criticarte, te acusa de ‘politizado’. Y cuando quieren difundir su agenda, dicen: ‘oh, es sรณlo un juego’, ยฟsabes? Como que literalmente puedes jugar a Call of Duty y matar a รกrabes y musulmanes, disparรกndoles,” razona Abueideh. “Asรญ crean un estereotipo sobre ellos… Pero cuando haces algo con un enfoque humano, como alguien que quiere sobrevivir con su familia frente a una fuerza brutal que ataca a la poblaciรณn que vive aquรญ, de repente se vuelve polรญtico.”
La Voz de Khadra
Este mismo aรฑo, la pelรญcula La voz de Hind ha sido aclamada y premiada, combinando documental y ficciรณn a partir de un duro suceso real en Palestina. Abueideh la describe: “No es como una pelรญcula triste para mรญ. Es una pelรญcula aterradora, de terror. Estaba en el cine… y yo solo querรญa gritar. La vi en un cine de Francia, donde el pรบblico estaba un poco alejado de esa realidad. Yo estoy en esa realidad. Y esto podrรญa pasarme a mรญ. Asรญ que tengo una emociรณn diferente respecto a la pelรญcula.”
Con Dreams on a Pillow, Abueideh no aspira a replicar esa experiencia, sino a evocar otras emociones, aunque su deseo es alcanzar a un pรบblico global. “Estoy haciendo todo lo posible para que este juego llegue a una audiencia global, pero no puedo controlar los resultados; al menos estoy haciendo todo lo que estรก en mis manos ahora para lograrlo.” El autor reconoce que al contar una historia, independientemente del medio, se genera conciencia. “Asรญ consigues llegar a una audiencia muy amplia con un medio que puede tener un impacto profundo en ella. Es eficaz utilizar una forma asรญ para hablar de temas importantes,” asegura, “pero el truco estรก en cรณmo hacerlo atractivo, que no sea aburrido, porque al final tienes que crear un juego, que no tiene por quรฉ ser divertido en el sentido de โes un juego divertidoโ, pero debe ser atractivo.”
El juego narra la historia de Khadra, una joven palestina que intenta huir a Lรญbano tras la llegada de los primeros colonos israelรญes y la masacre que provocan. La experiencia combinarรก sigilo, puzles y aventuras con folklore popular de su tierra. Mientras que Liyla and The Shadows of War se inspiraba en Limbo y The Last of Us, Dreams on a Pillow tiene referentes mรกs variados. “Algunos aspectos psicolรณgicos y traumรกticos estรกn inspirados en Hellblade, la belleza visual viene de Neva y el tono misterioso de Inside,” reconoce. “Estas influencias surgen cuando te adentras en obras relacionadas, a la hora de captar distintos aspectos como los sueรฑos, la esperanza o la belleza, que muestran la realidad aterradora e inquietante de la protagonista.”
Ser pionero al abordar un tema tan crucial como la Nakba en los videojuegos conlleva una gran presiรณn. “Desgraciadamente, soy el primero en hacerlo. Esta historia deberรญa haberse contado mucho antes, en todos los medios. Y al menos ahora siento una gran responsabilidad de lograr que esto ocurra y de hacerlo bien,” admite. Ahora cuenta con un equipo mรกs amplio, formado por doce desarrolladores de varios paรญses, y la experiencia adquirida le permite una mejor organizaciรณn.
Su relato ha sido cubierto por algunos medios, pero muchos se negaron a hacerlo. Abueideh ha vivido una experiencia similar al contactar con mรกs de 300 empresas a nivel mundial para financiar o publicar el proyecto, principalmente de Estados Unidos y Europa. “Ninguna quiso colaborar con nosotros, la mayorรญa ni respondiรณ. A nivel individual, algunas personas de esas empresas nos decรญan en privado cosas como: ‘es un buen juego, nos gusta y apoyamos la causa, pero no podemos asumirlo como empresa’.” Aรฑade que, aunque algunos admiten apoyarlo individualmente, como empresa se niegan, a menudo con la excusa de que “no es el tipo de juegos que hacemos”, aunque la verdadera razรณn sea otra.
La descripciรณn de su campaรฑa en LaunchGood concluye con una estremecedora afirmaciรณn: “Se ha establecido un plan claro para completar el juego con el fin de garantizar su continuidad en caso de desapariciรณn, lesiรณn o muerte de Rasheed a manos de la agresiรณn israelรญ, en continua expansiรณn, en Cisjordania.” Al preguntarle si teme por su vida al exponerse pรบblicamente con este juego, su respuesta es contundente: “Cualquier persona que vive en Palestina estรก bajo amenaza. No soy sรณlo yo; cualquiera que estรฉ en Gaza, en Palestina o en Cisjordania, cualquiera que sea identificado como palestino, estรก en ese riesgo. Y el mero hecho de hacer este juego aumenta el peligro.”
